De los discursos de Trump se puede deducir que le gustaría hacer historia, y puede que se le ocurra la idea de hacerlo «terminando el trabajo» en Cuba (pero también en Venezuela y Nicaragua). Si emprende esa ruta, ya tiene una serie de políticas agresivas que implementó durante 2016-20. Además, disfrutará del control de los republicanos de derecha sobre el comité de asuntos exteriores del Senado.