Las ideas expresadas en la Cumbre de la OCS y en el desfile militar en Beijing refieren a no aceptar la existencia de un doble rasero y que el poder de un puñado de países imponga su voluntad en contra de la enorme mayoría del planeta. Para China y el Sur Global en general, todos los países, independientes de su tamaño, riqueza, demografía, fuerza militar, son decisores y beneficiaros en la gobernanza global.