La amenazante carta enviada por las compañías controladoras de AFP generó preocupación en el Gobierno en las horas previas a la votación de la reforma de pensiones. Sin embargo, con el correr de las horas, quedó en evidencia que, lejos que atemorizar a los parlamentarios, la misiva contribuyó a alinear a quienes habían mostrado más reparos con el proyecto. "El país se enteró que grupos norteamericanos, dueños de las AFP, no permiten que se haga nada. Y eso me motiva a votar favorablemente", declaró, por ejemplo, el diputado Carlos Bianchi.