Una oficina más, pero no tanto. Porque, claro, es el núcleo administrativo de Marxxx, quien no gestiona un comercio “tradicional”, sino uno vinculado al sexo y a las fantasías. Desde allí, sentado frente a fichas de inscripción para aspirantes a actor porno, el director reflexiona sobre su oficio: la doble moral, las fantasías for export y los requerimientos para participar en sus producciones.