Que la derecha mienta, no es novedad, porque lo viene haciendo sistemáticamente desde los tiempos de la dictadura. Lo nuevo en el Pentagate es que los sorprendieron con los dedos en el cajón y con la mentira en el micrófono. En un país normal, por disparates menores los sorprendidos en falta suelen renunciar. Pero ya sabemos que en el Chile neoliberal los poderosos se han acostumbrado a la impunidad, de modo que difícilmente lo harán. Pero, para la historia, acá van las chivas mas groseras y peludas del Pentagate.