Este signo, que recorre no solamente Chile sino todo Occidente, ha hecho que no pocos analistas, molestos con su actitud, hayan calificado de ‘fascistas’ o de ‘nazis’ a tales grupos, en un afanado intento de denostarlos, vinculándolos a un pasado oprobioso. Pero esas denominaciones no nos parecen adecuadas: tanto el fascismo como el nazismo, son fenómenos históricos; como tales, jamás podrán repetirse, pues se han asentado en un período determinado de la evolución social, con sus propios actores y escenarios.