La legislación vigente establece la incorporación automática de los extranjeros al padrón electoral, sin exigir nacionalidad, ciudadanía ni residencia definitiva. En este contexto, el Gobierno presentó una serie de indicaciones que apuntan a establecer nuevos límites y regulaciones para el voto migrante, argumentando que el marco normativo vigente se pensó para un Chile completamente distinto al actual.