En Caracas la situación pareciera normalizarse progresivamente. Varias zonas han estabilizado el servicios de luz eléctrica, el servicio de agua empieza a llegar a los hogares, las familias de la capital pueden tener un respiro, descansar ante tanto desgaste. Pero eso no ocurre fuera de la capital, sobre todo en las regiones críticas, allá la resistencia a la guerra eléctrica se está convirtiendo en una situación de vida o muerte