Las ganancias obtenidas de la industria del sexo y la venta ilegal de drogas han colaborado a que el Reino Unido diera un salto con respecto a las estimaciones del PIB y adelante a Francia, convirtiéndose en la quinta mayor economía del mundo. España, Bélgica e Italia, entre otros, también han logrado mejorar sus indicadores financieros gracias a este dinero sucio.