Toda esta ofensiva policial-militar de Estados Unidos ha encontrado la excusa perfecta para poder ejercer una amenaza constante contra gobiernos progresistas de la región, esta vez a través de la intervención militar directa. Es parte del plan más general de disputa geopolítica, con escenarios cada vez más complejos, que se enfrenta a iniciativas políticas y económicas que se alejan del orden imperial estadounidense.