La postura china no está siendo solo una respuesta específica y acotada a una defensa económica, sino que marca un posicionamiento internacional de alcance estratégico, que busca un nuevo tipo de globalización y de relaciones internacionales que puedan garantizar la sostenibilidad de los seres humanos como especie y progreso universal.
No siempre la victoria es una sucesión ininterrumpida de triunfos tácticos: una derrota militar puede ser una victoria política, cuando demuestra la incapacidad del invasor para controlar territorio y población.
Vietnam, un pueblo que supo tomar las riendas de su destino, hoy celebra el cincuentenario de su reunificación. Una nación indivisible forjada gracias la disciplina del Partido Comunista para interpretar los tiempos, en beneficio, de su pueblo.
Si la búsqueda de un desarrollo compartido es el santo y seña de la diplomacia china en relación al Sur Global, la prevención de fricciones económicas requiere una altura de miras que tenga en cuenta las singularidades de los países del Sur Global, preservando así los lazos con esta comunidad de países cuyo apoyo hoy a Beijing le puede resultar vital en muchos sentidos.
La perspectiva de una recesión global -en el marco de sobreproducción, guerras de precios y enfrentamientos geopolíticos- es real. Una depresión global dispararía una gigantesca destrucción de valores. El dólar no sería inmune a ella.
Estudiar el imperialismo, sus tecnologías de la muerte, armas y argumentos, es urgente. Para ello, es necesario recurrir a nuestros clásicos. Sólo así tendremos opciones para enfrentar la lucha política y construir una alternativa.
A pesar del inevitable fracaso de los aranceles como solución para la reindustrialización de Estados Unidos, Trump parece decidido a seguir adelante con su estrategia proteccionista. Esto solo puede ser un detonante para una nueva recesión tanto en Estados Unidos como en las principales economías. Es un detonante porque ya las principales economías se habían desacelerado, incluso Estados Unidos.
La escalada proteccionista y la guerra comercial ocurre en una economía que en los últimos 50 años se ha mundializado a niveles nunca antes alcanzados.
No es posible esperar por cuatro años para que alguien lo reemplace, ni menos cuando ya ha expresado su intención de prolongarse en el poder, al igual que otros presidentes y dictadores del mundo y de nuestra propia América Latina.
El Presidente Ho Chi Minh es un eminente hombre que dedicó toda su vida a la felicidad del pueblo. Su gran trayectoria surgió no sólo de su amor por las personas, sino también de su profunda conciencia de la felicidad humana. El pensamiento del líder sobre la felicidad de los seres humanos demuestra un profundo humanismo, constituye la base teórica de la percepción que tiene el Partido Comunista de Vietnam (PCV) sobre la felicidad del pueblo y sugiere soluciones prácticas para materializar ese ideal en la vida del país hoy día.