En la actualidad, asistimos a la dimisión o destitución de la mitad del Ejecutivo de Zelenski, entre los que descollaría el ministro de Exteriores, Dmytro Kuleba. Dichas dimisiones evidencian la soledad de un Zelenski agobiado por el imparable avance ruso en el Donbás, el agravamiento de la crisis energética causada por los ataques rusos y por el incierto futuro de la suicida ofensiva ucraniana sobre la región rusa de Kursk, decisión unipersonal de un Zelenski acorralado.