En un mundo surcado de conflictos en diversos ámbitos, principalmente económicos y militares, el régimen estadounidense se caracteriza por llevar adelante una agresiva política exterior destinada, esencialmente, a mantener una hegemonía que, aunque a la baja, sigue siendo peligrosa, desestabilizadora y la gran responsable de gran parte de las guerras de agresión, ocupación, colonización y procesos de guerras híbridas y 'proxis' que vive el planeta. En esta “misión” el sionismo cumple un papel relevante.