"Mis torturadores y agresores eran del Servicio de Inteligencia de la Armada (SIN)", denunció la profesora, quien según su relato fue sometida a vejaciones y humillaciones de todo tipo —incluyendo agresiones y amenazas sexuales—, golpes de pies, puños y de culatas de las armas, así como la aplicación de torturas con electricidad.