Hoy, Chile, sus instituciones encargadas de impartir justicia, no solo dan una señal de abierta desigualdad para tratar a las personas, sino que, concretamente tomaron la decisión, en los hechos, de dejar en la impunidad a transgresores de los sectores pudientes y aplicar el máximo rigor a quienes pertenecen a los sectores populares.