La columna de Alonso Matías Pikaia, plantea que, incluso sin la selección propia, el Mundial puede vivirse con pasión si se elige "hinchar por una causa". Cada equipo representa no solo a un país, sino una historia de lucha, opresión o resistencia. Se trata de mirar más allá de la pelota y vincular el fútbol con la realidad geopolítica, los derechos humanos y las luchas sociales.