Un masivo operativo, denominado “Operación Apocalipsis”, destinado a desarticular una red de corrupción que operaba al interior del sistema penitenciario, se desplegó de manera simultánea en siete regiones del país y abarcó nueve recintos, entre ellos las cárceles de Santiago 1 y el Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, ambos en la Región Metropolitana. Los gendarmes son señalados de facilitar, a cambió de dinero, el ingreso de drogas, celulares, visitas indocumentadas.