Por Fernando Buen Abad Odio pasteurizado para reconfigurar el escenario general de la vida sobre un tablero mañoso donde: el debate capital-trabajo ocurra como cosa fuera del control de las empresas; el papel de los trabajadores parezca independiente de la realidad capitalista; además, el trabajo parezca una actividad individual e independiente al margen de las “leyes” económicas del capitalismo