La Ley Lafkenche, aprobada en 2008 tras un arduo proceso de lucha y diálogo, resguarda los derechos consuetudinarios de los pueblos originarios en el borde costero chileno, permitiendo la administración sostenible e inclusiva de estos territorios por parte de las comunidades indígenas. A pesar de intentos por modificarla, la ley sigue siendo un pilar en la defensa de la cultura y el maritorio de los pueblos originarios, con un enfoque en la equidad y la responsabilidad transgeneracional.