En el país suramericano hay casi 50 empresas dedicadas al cáñamo y muchas de ellas se especializan en cosechar sus flores, bajas en tetrahidrocannabinol (THC) —el componente psicoactivo del cannabis— y altas en Cannabidiol (CBD), una molécula catalogada como no psicoactiva y muy requerida en Estados Unidos, Canadá, Suiza y Reino Unido, donde se usa con fines medicinales, entre otros