Por Fernando Buen Abad No se puede echar “campanas a vuelo” cuando se identifica una herramienta científica (o una disciplina), como la Semiótica, sin haber pasado revista a sus entrañas teórico-metodológicas y haber saldado algunos requisitos indispensables para saber al servicio de qué o quién se pondrá, en la teoría y en la práctica