En América Latina y El Caribe, el 30 de agosto fue propuesto en 1981 por la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (Fedefam) como Día Internacional del Detenido Desaparecido. Luego, en 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció esa fecha como el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.