Para los chilenos de a pie, el reciente informe de la OCDE no le dice nada nuevo, pues sienten y viven día a día, en carne propia, las limitaciones y problemas de la situación económica y social del país.
El país recibió 60 puntos de 100, tan solo nueve puntos por encima de la línea roja de países corruptos, según indicó el informe del Índice de Percepción de la Corrupción y Transparencia Internacional (CPI)