"La República de Chile acaba de concluir su propia convención nacional para reemplazar el decreto de 1980 del dictador Augusto Pinochet y su gobierno militar. El producto de la convención es un documento visionario que no solo actualizaría, ampliaría y promovería los derechos básicos de los chilenos – a la salud, la vivienda, el aborto, el trabajo decente y un planeta habitable – sino que también establecería un nuevo estándar para la renovación democrática en el siglo 21", plantea el artículo escrito por David Adler.