En Chile, en la actualidad, el negacionismo se refiere a la justificación, aprobación o negación de las violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar-empresarial dirigida por Augusto Pinochet.
La élite económica, política, mediática y cultural que nos gobierna, ya sea de izquierda, centro o derecha, no reconoce la crisis climática. A lo sumo, como dice la película, lo único que aconsejan es no mirar para arriba (Don’t Look Up).
Desde su exilio en Waterloo, Puigdemont estaría sopesando rechazar las ofertas de Feijóo y Sánchez de colaborar en la formación de un nuevo Gobierno en España, decisión que se basaría en la inteligencia maquiavélica.
La llamada Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania, creada por el gobierno del régimen de Vladimir Zelensky está conformado por al menos 20 mil mercenarios.
El derrumbe del sistema partidario es consustancial a la búsqueda de salidas bonapartistas a la crisis en todo el orbe, en un marco en el que tanto la guerra como una agónica depresión, condicionan un brusco e imprevisible cambio de situación en la lucha de clases.
Figuras de la ultraderecha como el expresidente estadounidense Donald Trump, el exmandatario de Brasil Jair Bolsonaro, el candidato presidencial argentino Javier Milei o el excandidato presidencial chileno José Antonio Kast dieron su apoyo a la formación de Vox de Santiago Abascal.
Si bien el Partido Socialista Obrero Español no alcanzó la mayoría absoluta en las elecciones, sí logró los escaños suficientes para conformar gobierno si logra negociar con fuerzas minoritarias de izquierda. Se espera que el nuevo parlamento inicie sus funciones a fines de agosto.