"Cuando la centroizquierda, en especial el PS y el FA (en su versión post primera vuelta presidencial) tuvieron que escoger entre el riesgo del cambio o la consolidación de su liderazgo, dentro de un statu quo que aparenta abrir nuevas posibilidades (pero luego las cierra antes de que se llegue a la puerta), la neofobia ―y no por primera vez― les paralizó el alma en materias económicas y medioambientales", destacó el académico Palma.